En clase hemos trabajado estos últimos días a Descartes, padre del racionalismo. Para comprender mejor su búsqueda del conocimiento, hemos podido disfrutar de una gran película como es Matrix.
Matrix es una crítica a un mundo en el que se abusa de la tecnología. El mundo real no es más que una construcción de códigos binarios, una simulación dónde el hombre está encerrado en la caverna de Platón esperando algún día salir de la oscuridad. Su protagonista, Thomas Anderson, un programador que en las sombras es un famoso hacker conocido como Neo y que a lo largo de su vida ha estado con la persistente sensación de que algo no está del todo bien. Todo cambia para Neo cuando conoce a Trinity y Morfeo, quienes le invitan a conocer la verdad de lo que está pasando. Le dan a elegir entre la pastilla azul o la pastilla roja. Tomar la pastilla azul permitirá que Neo despertarse en casa como si nada hubiera pasado, mientras que la roja le mostrará la verdad sobre su realidad. Neo elige la pastilla roja y descubre que en realidad no está viviendo en el mundo real, sino en una simulación que recrea el planeta conocida como Matrix. Esta simulación es necesaria ya que en realidad, las máquinas habían conquistado el planeta y había usado a los humanos como baterías desde entonces, teniéndoles atrapados en Matrix. Gracias a la pastilla roja, Neo puede desengancharse de la simulación y se despierta rodeado de filas de humanos dormidos encerrados en unos recipientes.
Matrix muestra la posibilidad de una realidad ilusoria producida artificialmente en nuestros cerebros por un sofisticado sistema informático al que estaríamos conectados, y por tanto, la posibilidad de que lo que es para nosotros real no lo sea verdaderamente, la posibilidad de que lo que es real en nuestra mente no se corresponda con lo que es real fuera de ella.
Un gran tema filosófico que destaca es conocido como “cerebros en una cubeta” de H. Putnam. El foco de este pensamiento reside en una cuestión de teoría del conocimiento: ¿Cómo sabemos que no vivimos en un mundo simulado, sino en un mundo real?. El experimento del cerebro en una cubeta parte de la idea de que un científico podría sacar el cerebro de una persona de su cuerpo, introducirlo en una cubeta llena de un líquido que lo mantuviera vivo y conectar sus neuronas mediante cables a un superordenador que le proporcionaría impulsos eléctricos idénticos a los que recibe un cerebro en condiciones normales.
El genio maligno de Descartes también aparece en Matrix. En esta película se trabaja con la idea ¿Qué sucede si todo lo que se fragua en nuestro cerebro: pensamientos, sentimientos y sensaciones, fuera obra de un genio maligno o, simplemente, el desarrollo de un sofisticado programa informático? Descartes sostenía que la búsqueda de la evidencia se encuentra íntimamente ligada a la duda metódica, ya que en el momento en que Descartes la encuentre detendrá proceso dubitativo. Es irrefutable el hecho de que si estoy pensando, esto existiendo. Aunque todo lo que me rodee sea engañoso, siendo engañado estoy pensando y cuando pienso, existo. Ya ha alcanzado una idea de la es imposible dudar: «pienso, luego existo». No es un razonamiento lógico. una inferencia deductiva, sino que esta idea la aprehendo de forma intuitiva e inmediata. La claridad y distinción que capto en esta idea dan fe de su verdad. No puedo dudar de mi existencia, intuyo que hay una conexión necesaria entre pensar y existir. Descartes ya ha encontrado la primera verdad evidente, clara y distinta que requería el primer precepto del método. Pero ¿qué es el pensamiento al que se hace referencia? Responde Descartes que «pensar» no es solo entender, querer e imaginar, sino también sentir. Desde esta primera verdad intuitiva procederá ahora a construir su filosofía como una secuencia ordenada de verdades evidentes.
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